Andrés Calamaro

Entrevistas


Encuentro con Andrés Calamaro

23-11-2002

El viernes noche llegamos a Madrid, nuestro objetivo era ver un concierto de Extremoduro y pasárnoslo de puta madre con los amigos en una especie de Kedada, aunque bueno ya nos habíamos visto varias veces así que fue mucho más que eso. El caso que con ayuda de una muy buena amiga (sin ti no hubiéramos hecho nada Jonnhy Thunders :*) se planteaba algo que hacer para el viernes noche alternativo a salir de bares: hacerle una visita a Andrés Calamaro, lo llamamos una vez al móvil y nos atendió muy amablemente, pero nos dijo que lo llamásemos luego porque tenía que hacer unas llamadas, como nos cerraban el metro fuimos a echar un vistazo por al zona donde se suponía que estaba y en OTRA llamada dijo que no podía esa noche y me dijo que quedásemos para el Sabado, que le llamara.

Ni que decir tiene que ya pensábamos que no le apetecía quedar o que andaba ocupado y nos fuimos algo tristes. Pero el sábado a las 6 y media de la tarde, tomando algo en una cafeteria recibimos una llamada, cual sería la sorpresa que el remitente era el mismo Andrés

-“Che, donde estás, sigues en Madrid?”

-Sí, sí aun seguimos

-”Perfecto, podés quedar ahora?

-“sí , sí, vamos para allá, pero ya no andas ocupado no?”

-“No, no, hoy estoy solo para vos”

Tras esta orgásmica llamada nos fuimos zumbando para donde estaba Andrés y no tardamos ni media hora cuando llegamos allá, en principio subimos Alcabrone y Crímenes porque nos olíamos que no habría demasiado espacio como comprobaríamos un poco después, nos lo olíamos bien...

Así que llegamos a las instalaciones y los dos citados subimos al estudio, que ya nos habían dicho previamente cual era. Después de subir unas interminables escaleras llegamos a la sala que nos habían indicado. Estaba abierta, en la puerta había un cartel de NO TOCAR, PELIGRO DE MUERTE y en un lado dos hojas manuscritas…la letra de una de ellas era de Andrés Calamaro, sin duda. El lugar estaba vacío, pero al mirar hacia el final del pasillo vemos tres hombres hablando…el que está de espaldas tiene el pelo rizado, acento argentino, la camiseta negra que luce en la sesión de fotos del salmón, un tatuaje de un pulpo que asoma por la manga de su camiseta y se mueve de forma extraña mientras habla con los nenes… Uno de los chicos que hablaban con él le preguntan “¿cuando acabas un disco … nunca te ha dado la sensación de que algo no te gusta?” a lo cual respondió Andrés “los discos no se acaban…los discos se abandonan!!” gesticulando con las manos ante la mirada de los chicos (que seguramente sería un grupo no profesional), cabe resaltar que el local tenia mas compartimentos y locales de ensayo que el de Andrés, así que no lo acompañaba solo su propia soledad

"Un disco no se termina, un disco se abandona"

Después de unos minutos de espera acaba la conversación y Andrés vuelve al estudio. Le asaltamos en medio del camino y nos presentamos… nos invita a pasar al estudio, que más que eso nos damos cuenta que es un local de ensayo. Al entrar vemos una mesa de mezclas y diversos aparatos a lo que crímenes comenta “coño, el mítico Deep Camboya” , “sí, sí” responde Andrés que se sienta y nos dice q nos sentemos en dos sillas que habían en un lado.

Andrés se sienta en un silloncito individual marrón tirando a rojo que había en un suelo, estaba todo bastante desorganizado, nos llama la atención un capote de torero que había extendido sobre unos atriles, un teclado Yamaha, la mítica guitarra Telecaster con el toro dibujado, un bajo con una pegatina aludiendo al Papa, cables y cds por los suelos con nombres extraños e ilegibles, al fondo una batería y nuestra mirada se centra directamente en un par de aparatos que Andrés tenía sobre una especie de mesita bastante baja, un sampler y un cacharro con luces y un plato. Comienza el show...

Andrés se lleva como diez minutos dándole efectos a sonidos extraños que había metido en ese aparato, dándole a los botones y moviendo el plato como loco, nosotros en ese tiempo estuvimos escuchando lo que hacía pero a la vez nos fijábamos en su aspecto. Sí, en verdad estaba delgado pero no tenía mal estado ni muchísimo menos, ni de salud física ni de salud mental, es más, le vimos mucho más dinámico que nunca y poco a poco tomamos conciencia que estábamos delante del hombre que tantas veces nos había estremecido con sus canciones, estaba allí tocando no sabíamos qué coño era pero estaba en movimiento, como define a los poetas de la zurda, pensamiento en movimiento, nosotros seguíamos callados...

Cuando termina de tocar, nos mira y sonríe como esperando aprobación, se la damos y comienza lo que sería un monólogo de casi dos horas con el maestro, conviene decir que Andrés habla mucho, muchísimo, pero al contrario de lo que piensan otros, no es que no deje hablar, es que es difícil interrumpirle porque todo lo que dice parece interesante y cuando te quedas en la cabeza con algo para preguntarle cambia radicalmente de tema y lo otro ya no viene al caso.

“Los DJS son geniales, viste? La música electrónica es siempre la misma, no hay mejores músicos que otros porque todo se hace por ordenador pero, sin embargo, se diferencian entre ellos por el manejo de los platos, me gusta como se mueven, yo puedo enseñarle a un dj 500 canciones que él puede sacar como 5000 de esas 500, hoy vi este aparatito y me enamoré, había otros pero este es genial tiene luces!!!” (se rie) Así nos empezaba hablando de música “Bob Marley es la leche cantando y sus letras también, se fijaron que Jaime Urrutia por ejemplo siempre toca en la misma octava?, el secreto para hacer buenas canciones está en los intervalos, la distancia entre las notas...”

“Recien estuve con Jerry Gonzalez, que es mi mejor amigo, tocando y con el Niño Josele, que también me trajo a Diego el Cigala que me parece el mejor cantante del mundo...Che me di cuenta que los gitanos no saben nada de acordes, solo saben solfeo, tocan solo las notas sueltas...se dieron cuenta?” Seguíamos asintiendo y muy interesados en todo lo que nos contaba

Nos empezó a hablar de política “El otro día estaba con Fermin Muguruza, que por cierto me invitó hoy al concierto de Manu Chao en la sala caracol, creo que voy a ir ...(hace gesto raro) bue y le pregunté si en España había suficiente libertad para hablar de política, yo creo que al hablar de regiones que quieren la autonomía total solo se puede hablar de Galicia , Cataluña y el Pais Vasco, no? Los demás pasan más de eso...”(Se le veía muy interesado en esos temas)

Empieza a hablar de Sevilla no sé como (creo que no sabía que crímenes era de allí) “Cuando fuimos a Andalucia, a Sevilla, más concretamente a Dos Hermanas ibamos mi guitarrista y yo aplaudiendo a la ciudad, que linda! Uno de los lugares donde me gustaría vivir, aunque mis músicos prefieran el norte....”

-Aquí crímenes habla por primera vez en media hora “ah pues yo soy de Sevilla y sí que es linda aunque haya gente que diga que le gusta más Madrid por ejemplo”

-“Sí, pero en Madrid son ...muy suyos, no sé. Sevilla... precisamente tengo canciones hablando de ella, conocimos las 3000 viviendas (un barrio conflictivo de Sevilla) y a muchos gitanos que tocaban maravillas, tengo un tema que se llama “PARA TOREROS” que dice algo así como “ese chico quería ser torero como buen andaluz...”

Andrés estaba muy simpático y repetía de vez en cuando “No me juzguen tan severamente” como decia brian Wilson a la vez que se reia, jugueteaba con un CD virgen sin abrir mientras seguía contando cosas desde su sofá.


Hace tiempo que me dijeron en una sala que me quería conocer el batería de los Mojinos, ...jajaja que se llama EL PUTO!!! Le dije que sin problemas y el tipo vino hacía mí y me cogió del cuello (En ese momento Calamaro coge del cuello a alcabrone, en uno de los momentos más míticos de su vida) se tiró encima mía y luego dos tipos también se tiran encima mía....que loco, che, la confianza....”

Ahora empieza a hablar del sistema de la televisión y las discográficas y algo de sus fans: “Operación triunfo...yo no opino sobre eso, pero da trabajo a músicos, aunque no componen nada los chicos, solo cantan, aunque la TV nunca hizo nada por el rock. El otro día prendí la tele y vi un programa donde un niño estaba con ese chico simpático que cae bien a la gente y parece maricón...el Bustamante... bueno y cuando vi al otro.....a Disdal...o algo así pensaba que era cubano por la pinta que tenía pero me equivoqué” (Seguimos descojonándonos), "Viendo Operación Triunfo y ese tipo de programas cada vez respeto más el trabajo por ejemplo de Alejandro Sanz, que compone sus propias canciones"

“ me enfade un poco con Dro porque quería que sacase un disco sencillo, como me pueden pedir eso?¿ Yo no creí que una discográfica estuviera un centímetro por encima mía, si yo quiero los cds serán cuadrados!!!”

"Si yo quiero, los cds serán cuadrados"

“y los pibes que vienen... hay algunos que me dicen que no les gusta el salmón y que vuelva a hacer discos de 12 canciones, yo les digo que me digan 3 temas nuevos del salmón ... hay chicos que no me dicen ni el single... también me ofrecieron sacar disco normal y que la gente eligiera canciones y se las mandaran a casa y me dijeron en Dro que todos iban a elegir el mismo tema ...Y UNA PIJA!!! La gente qué de verdad escucho mis discos...por ejemplo el Honestidad Brutal... eligió cada uno su tema favorito, Paloma, el día de la mujer mundial, socio de la soledad, negrita.....todos eligen uno distinto y la gente que me debería apoyar me dice que a todos le gusta el mismo tema...”

Aquí le dimos toda la razón, hablamos sobre las revistas de música y nos contó que no puede terminar de leer las entrevistas porque le da vergüenza que se hable de todo menos de música, “Una vez estuve contando las palabras que había desde que empezaban las entrevistas hasta que hablaban de música y lo dejé de la vergüenza que me dio, che” alabó solo a algunas revistas inglesas y crítico a los críticos que opinaron del salmón sin haberlo escuchado siquiera entero o de tirada.


“Chicos, vieron el disco de Sabina? La portada? Se dieron cuenta? Él y Enrique (Bunbury) salen de boxeadores...” Antes que dijera nada le contestamos “Sí, como en tu single de Lou Bizarro, hay gente dice que Sabina copió a Bunbury y nosotros les decimos que Bunbury te copió primero a ti pero nos suelen mandar a la mierda”

Calamaro asiente “me gusta que sabina y enrique me copien, en serio, me halaga” empieza a liarse un petardito con una maestría que asombraba incluso a ojos inexpertos en drogas, por cierto, también habló de drogas xD

Entonces le dijimos que si podían subir unos amigos que nos estaban esperando para el concierto de Extremoduro pero como no había sitio solo subió Broken, que se sentó en el suelo con nosotros, cabe resaltar que nos dijo que solo subiera uno porque físicamente no había más espacio para más.

Aquí empieza a poner sonidos de diálogos de Apocalipsis now que tenía en un CD preparados para darle efectos con el aparatito de DJ y nos empieza a poner un cd con los inéditos de deepcamboya en buenísima calidad, se sabe todos los títulos e incluso se atreve a decir “Jaja como Jaime” en clara alusión a que cantaba en varios temas como Jaime Urrutia .Crímenes canturrea un poco cuando los pone y dice a la vez que él los títulos de los temas, suena el perro, las oportunidades, algún instrumental, Brian Bachicha (sonrió cuando sonó este tema) la carretera.... “Este es el tema que más me gusta de los que pusieron en internet, me apasiona la carretera”

-“Junto con Palabras y la Libertad mis preferidos, Andrés, aunque la libertad no estaba entera” dice crímenes “Pará que te la busco” y comienza a rebuscar en cds y más cds

Entonces pone el tema que nos hace estremecer, creo que no dijo el título aunque nosotros lo bautizamos como “Mi Infierno” esa parte es la frase que más le gustaba según nos dijo pero el tema entero es precioso, divertido y lo mejor, lo comentaba, se reía con las frases y canturreaba. Ahí empezamos a darnos cuenta de lo afortunados que erramos en ese momento por poder escuchar esos temas, luego nos puso Primeras ediciones, canción que habla de las ediciones de canciones sangrientas y hacen símiles con el toreo, para pasar finalmente a escuchar Mi Cobain...”Andrés, esta se llamaba Superpibe no?” le decimos porque habíamos leído la letra en internet –“No, no , mejor la llamamos SUPERJOINT o......MI COBAIN! ESO, me gusta más mi Cobain que les parece?” Se ríe

"Me gusta que Sabina y Enrique me copien, en serio me halaga"

Nos dio una pila de cds para meterlos en sus sobres y sacó un cubo con “la cosecha del año” riéndose, luego se puso algo más serio, parecía con prisas y nos grabó los ruiditos que hizo con los cds de Apocalipsis now, la carretera cortada casi al final , dos cachitos de canciones y el tema entero, nos dio el cd y lo tituló MI COBAIN, 2001, BA-M (Buenos Aires-Madrid)

Andrés nos dijo que la sesión había terminado porque parecía con algo de prisa (habría quedado con alguien) pero aun nos quedó tiempo de hacernos unas foto con él a la que accedió amable aunque cuando salió el último flash voló para dentro de nuevo casi sin despedirse pero muy cortesmente nos hizo un gesto con la mano.

Ahí nosotros salimos hacía Leganés a las nueve y media, para ver a Extremo (por cierto se lo dijimos y se asombró, parece que a el también le gusta) salimos y nos llevamos toda la tarde cantando “en el cielo está miguel abueloooooooo...” incluso en el concierto de Extremoduro que, por cierto, fue la leche xDD y al que llegamos tres cuartos de hora tarde.....pero ¿qué coño importa eso? Estuvimos dos horas con Andrés Calamaro en, sin duda, uno de los días mas inolvidables de nuestras putas vidas, Gracias Andrés por permitirnos pasar contigo unas horas de tu tiempo y regalarnos ese cds que a buen seguro pronto tendrán todos en casa. La Honestidad no es una virtud , es una obligación. Y bien que nos lo demostraste.

LO SIENTO SI POR VIVIR LASTIMO ALGÚN SENTIMIENTO...


Entrevista en Página 12


Canciones de buena madera, en la voz de un cantante llamado Andrés El nuevo disco de Calamaro apela a nueve canciones ajenas y tres propias para dibujar un mapa exquisito, con modos del flamenco.
El cantante incluye una gran canción de Andrés, Estadio Azteca.


Por Eduardo Fabregat
Los que prefieren organizar la historia de la música de acuerdo con pautas rígidas lo presentarán así: El cantante es el regreso de Andrés Calamaro a los modos “usuales”, grabado y producido en un estudio más o menos hi tech, y también sometiéndose al proceso conocido de anuncio de prensa-lanzamiento oficial-venta masiva en cadenas de disquerías y afines. Un esquema del que Calamaro había hecho uso por última vez en 1999 con Honestidad brutal, antes de lanzarse a la aventura low fi del registro inmediato, la edición del quíntuple El salmón y el uso de Internet como herramienta propia de difusión. Todo eso es al cabo cierto, pero no define por sí al nuevo disco del solista argentino, doce canciones en plan delicado, ejecutadas con instrumentos nobles como la guitarra acústica, el piano, el cajón, el violín. Tal como advierte el arte general del disco, todo en El cantante tiene el encanto de la buena madera.
El título anticipa y acompaña el contenido: Calamaro apeló a nueve canciones ajenas y tres propias, lo que define las cosas como un proyecto de intérprete. Y Andrés, esto se sabía de antes, interpreta bien. Por eso se vuelve inútil el posible debate sobre la elección de las canciones, porque al cabo es la comodidad y disfrute del intérprete al cantarlas lo que inclina la balanza. Por eso no extraña que el artista, un profundo conocedor de la música de varios palos de este país, a la hora del tango haya elegido clásicos bien clásicos como Malena, Sus ojos se cerraron o Volver. Podría haber rastrillado en el repertorio hasta encontrar una buena perla negra, pero para Calamaro, un tipo habituado a coquetear, lidiar y convivir con la popularidad desde hace tiempo, también hay desafío en revisitar terrenos muy populares. Y, al cabo, ambas versiones tienen encanto: la imprescindible melancolía de Volver, por ejemplo, encuentra una nueva luminosidad en las percusiones de Piraña, el acordeón de Javier Colina y las guitarras del Niño Josele –exquisito flamenquero de Almería– y el mismo Calamaro. Nada de tango for export para el abuelo de la nada.
Y así, paladeando las palabras, el cantante hace lo suyo. Y se permite darle a El arriero otra visión desde el rock, bien diferente de la inolvidable electrificación, Yupanqui plus Hendrix, realizada por Divididos. Andrés cruza a Atahualpa con el flamenco, una pieza deliciosa que sirve para condensar con precisión todo el buen gusto que derrocha el productor Javier Limón en su visión de las canciones. Pero, además, el disco se interna en zonas con menos “consenso” que Yupanqui: ahí está nada menos que Voy a perder la cabeza por tu amor, canción escrita por Alejandro/Magdalena en 1979 para Julio Iglesias. Y ahí está también La distancia, de los hermanos Roberto y Erasmo Carlos, que sonó más de una vez en Mau Mau y otros boliches yés de aquellos ‘70. Pero en todos resuena el disfrute, disfrute palpable como en ese cierre de El cantante, declaración de principios con todo el sabor que puede tener una página de Rubén Blades.
Claro que el disco incluye también material de Calamaro, y allí descansa uno de los mejores momentos. Estadio Azteca ya había sido revelada en la web, pero aquí se presenta en una versión bella y emotiva, que llama al coro y recuerda que el cantante es además compositor de peso, y su filo no se deterioró ni un poquito –como podría dictaminar ese mismo análisis del comienzo– en la ya citada etapa low fi. La libertad pone a Andrés en colaboración con un compañero de larga data, Gringui Herrera, y quizá por eso allí resuena esa marca Calamaro que hace que sus canciones sean siempre de la misma familia, pero nunca aparezcan clonaciones. Finalmente, y bien infectada de flamenco, Las oportunidades dispara que “Hay que caminar antes de empezar a correr”, y que “la culpa es un invento muy poco generoso, y el tiempo tremendo invento sabandija”. En estas canciones sin tiempo, decididamente generosas, Andrés Calamaro pone con naturalidad otro eslabón en su historial de artista que ama y respeta la música, y por ello no puede menos que honrarla de un modo u otro en todo lo que intenta. El cantante, entonces, tiene canciones de buena madera. Y una voz que les hace justicia: como bien dice el texto de Yupanqui incluido en el disco, tal vez alguno se acuerde de que aquí cantó un argentino.


 

ANDRES CALAMARO HABLA DE “EL CANTANTE”
El pez que canta


Lejos en Madrid (o en otro lugar de España), AC respondió y dio sus razones para hacer un disco de versiones, después de tantas nuevas canciones compuestas en los últimos cinco años. Desde el próximo lunes, cuando aparezca el disco, será tiempo de comprobar el resultado de este giro inesperado.

Por Javier Aguirre
“Creo que El Cantante es un género en sí mismo, una clase de disco que, más tarde o más temprano, todos los cantantes vamos a grabar.” Así explicó Andrés Calamaro al No cómo fue que el esperado sucesor de El Salmón es un disco de versiones, con únicamente tres composiciones originales. Por si hace falta justificar lo de “únicamente”, dígase que entre 2000 y 2004 el método de composición y grabación de AC violentó los alcances de la palabra prolífico, al menos en cuanto a escribir canciones. Y aunque sin ediciones discográficas desde su álbum quíntuple –al que había antecedido uno doble, el ya lejano Honestidad brutal–, Calamaro se valió del MP3 y varios sitios no oficiales (deepcamboya, camisetasparatodos, calamarometropoli) para crear una línea directa de difusión, de su portaestudio a tu PC. “Las composiciones y grabaciones anteriores a este disco son infinitas –recuenta el cantante–, muchas canciones y experimentos, que llegaron, a mi gusto, bastante lejos (o alto). Textos importantes, progresos instrumentales y generación espontánea. Los años dedicados a la música no se pueden borrar. Y como me gusta el sonido de todas las grabaciones, no le encuentro mucho sentido a grabar de nuevo esas canciones, pero también me parecía justo adaptar algunas a este sonido, el de esta grabación, con músicos amigos y tan buenos. Así que elegí lo que me parecía mejor.” La elección apuntó a tres canciones inéditas, pero ya bastante conocidas entre los gourmets del MP3: “Estadio Azteca” (ver tapa), “Las oportunidades” y “La libertad”. En cuanto a su pasión por las versiones, la estadística recuerda que no es nueva: ya había más de veinte en El Salmón, entre tango, folclore y clásicos rockeros. Escribe Andrés, e-mail mediante: “Es sencillo elegir entre tantas canciones buenas como hay en el repertorio argentino, lo mismo que entre los boleros y otros géneros. No soy académico, ni mucho menos, pero me gusta redescubrir canciones al interpretarlas. Las versiones están llenas de música y de pretextos para existir, son un repertorio, y un repertorio necesita de un cantante. Además, me sentí compartiendo los tracks con los gigantes que escribieron o interpretaron estas canciones alguna vez, como Juanjo Domínguez, Goyeneche, Gardel, Yupanqui o Héctor Lavoe. Me pareció importante... y un buen disco. Es para ustedes. Mi abrazo a los argentinos, con especial afecto a los que están privados de su libertad y/o sufren”.

Tres actos

Tres encuentros, tres actos, ¿una misma obra? ¿Trágica o cómica? Hace dos años tocó fondo: Soledad, caos y drogas. Hace uno, recuperó a su chica. Ahora, regresa a la luz con “El Cantante”, un puñado de canciones de las de siempre. Rolling Stone lo acompañó desde su viaje en el infierno.
“UNO. Hace de esto dos años: invierno de 2002. Un local de ensayo en Madrid. Las persianas están bajadas y las ventanas precintadas, así que da igual qué hora sea. Sobre la moqueta, latas de Pepsi vacías, tobas de porro, un teclado, un micro Shure 58 y un cuatro pistas. Centenares de casetes desparramados por el suelo. Un pollo de plástico colgando del techo (una bombilla lo proyecta en la pared). Una bolsa de plástico del tamaño de un puño. Y un hombre que ha decidido encerrarse a vivir aquí. Compone canciones desenfrenadamente, y las graba. Si tiene sueño, duerme. Y luego sigue. Prefiere cantidad a calidad. Andrés Calamaro. Rock ‘n’ roll Van Gogh.
‘No dormir es libertad. He decidido no apagar los aparatos del estudio. Se estropean. Como las personas. ¿Cómo está uno cuando se levanta? Jodido. Después está ese invento egipcio que es el tiempo, que es virtual y sirve para contar lo que uno lleva vivido. O lo que a uno le queda. La cocaína es otro remedio. La coca, ¿es la que uno toma o la que queda? También queda la soledad, que sirve para dársela a la música’.”

Así comienza la nota firmada por el periodista Bruno Galindo (amigo de este suplemento), publicada en el último número de la revista Rolling Stone edición española bajo el título “3 veces Calamaro”. Una de las fotos que ilustra la nota, muestra a un Calamaro versión bigote con un cartel en su mano. “Vuelvo en unos minutos”, reza el mensaje que muestra para la cámara.

 

 

EXCLUSIVO > ANDRES CALAMARO LE RESPONDE AL SI! SOBRE SU REGRESO

"No hay que estar lejos para sentir nostalgia"

Desde sus vacaciones en los Pirineos, vía mail, dio precisiones sobre su nuevo disco "El cantante", su mirada de Kirchner y su decisión de volver a tocar en vivo. ¡Salud!

Producción: José Bellas. .

Lejos pero cerca, aislado en algún lugar de los Pirineos pero conectado vía internet a las preguntas del Sí! y también a la realidad Argentina (de Kirchner al éxito del rock local), Calamaro dice "Volver". El dueño del silencio más ruidoso de nuestro rock vuelve tras esa revolución productiva que empezó con el milenio (recordar el quíntuple "El Salmón", del 2000, y todo el material que subió en MP3 a la web) y que es inversamente proporcional a su desaparición de los escenarios allá por el 99, un par de meses después de telonear a Bob Dylan en una gira española. Con ustedes, el cantante.

—La terminación sonora de este disco es muy distinta a la de "El Salmón" o a lo que subiste a la red últimamente, más prolijo. ¿Que te impulsó a tomar esa decisión?

—Esta vez trabajamos, juntos, con Javier Limón (NdeR: productor top de flamenco: Paco de Lucía, Morente) y Niño Josele (guitarra flamenca). El impulso, como siempre, es hacer el disco lo mejor posible y un poco de historia.

—Volver a sacar un disco por las vías usuales ¿es decisión, capitulación o qué?

—Estoy muy contento de trabajar de vuelta con discos. Igual no creo que me embarque en el trabajo standard de un disco: lanzamiento, ensayos y promo. Tampoco me hace muy feliz volver a leer comentarios de mi trabajo y, mucho menos, de mi persona.

—Alguna vez me dijiste que cuando hacías "El Salmón" tenías dos modelos: Orson Welles (que quería destruir la industria) y el Capitán Ajab (Moby Dick) ¿Qué hay detrás de este?

—Las grabaciones en vivo de Roberto Goyeneche y Juanjo Domínguez, los discos de los 90 de Chavela Vargas, Los Panchos...Las canciones en sí mismas y sus autores. Todo un "viaje" relativamente "beatle", dejando que los músicos impriman su propia VERDAD: arte y sentimiento.

—A tantos kilómetros de Buenos Aires supongo que algo se te debe remover por dentro cuando cantás "La distancia" (Roberto Carlos) y "Volver" (Gardel-Lepera)...

—Las melodías de Roberto Carlos las recuerdo a la vez que las de Vox Dei, Beatles o Creedence. "Volver" es la canción evocativa por excelencia. Creo que cualquiera evoca por igual y con la misma fuerza, no creo que haya que estar lejos de casa para sentir la nostalgia heroica que imprime esta canción inmortal en sus versos y armonías. De todas maneras, cuando una canción es tan profunda, nos transmite una emoción que trasciende las palabras. Son versos que redescubrimos cada vez con más sentido.

—¿Cómo fue que te fuiste acercando al flamenco?

—Es una cuestión de amistad, de humildad y de respeto, también son las casualidades y la fuerza del destino. Pero por encima de todo, como el jazz y el tango, es un lenguaje musical complejo y hondo. Son compases que están dentro del swing natural del Río de la Plata, en una curiosa y vital coincidencia.

—¿Estabas enterado que Vicentico está teniendo un hit con "Algo contigo"?

—Es un tema que desde la época de Los Abuelos estuvo en mi top ten personal. Incluso una tarde en La Rural le agradecí a Chico Novarro por tan tremendo bolero. Espero que Vicentico no se moleste: grabarla fue un accidente. Cuando la empezamos a grabar habíamos olvidado que estaba en su disco. Uh.

—Alguna vez te referiste con sorna al 20 de diciembre. Hablabas de los vecinos de "Cabildo y cacerolazo". ¿Que opinión te merece esta "primavera" de Kirchner?

—Creo que Kirchner está haciendo más de lo que pudo haber prometido. Le deseo mucha suerte. Y que no vuelva a aparecer entre los personajes del año de Gente.

—¿Seguís en guerra contra los horarios esclavos?

—Es una canción de El Salmón y ya. Nunca sufrí la esclavitud de los horarios aunque es una letra que cualquier varón puede entenderla. El Cantante lo grabamos de mañana, pero no me sentí esclavo de las mañanas ni del mate, sino todo lo contrario. Fue una liberación.

—¿Estás siguiendo lo que pasa con el rock argentino, el éxito interno que está teniendo? ¿No extrañás estar peleando un lugar ahí?

—¡¡Si fuera por mí sería mucho menos famoso!! Prefiero hacer como el avestruz o las ostras, que tienen perlas adentro. Igual me alegro mucho de saber que le va bien a La Renga, Las Pelotas, Babasónicos y Los Piojos. Comparto, y de verdad, los éxitos de los colegas.

—En este disco se mezclan temas propios con clásicos del tango, el folclore y el bolero. ¿Te ves igualado con ese cancionero? ¿Hubiera funcionado un Calamaro-Lepera?

—Yo no me veo igualado con los clásicos, para nada. Creo que sí funcionó cuando escribimos con Mariano Mores, fue todo tan importante y tan... todo.

—En uno de tus temas propios, "La Libertad", citás a Pappo preguntándote donde está. ¿La respuesta?

—¿En los pulmones?

—La letra de otro tema ("El Cantante") repetís que la gente paga la entrada por verlo. ¿Alguna vez se volverá a abrir una boletería por vos?

—Sí.


Adelanto: Cómo es el disco "El cantante"


Después de años de renegar contra la industria discográfica y sus circunstancias, Calamaro vuelve con un disco curioso. El hombre que con la llegada del nuevo milenio compuso (y se jactó de ello) un personaje que registraba una canción diaria, lejos de las convenciones del "estudio de grabación" y los horarios, vuelve con 12 temas de los cuáles solamente 3 le pertenecen. El pulido final y su construcción (músicos de flamenco y salsa) remiten a un nuevo y acabado sonido de sesiones hi-fi a la Steely Dan que salpicó su clásico "Alta Suciedad" (97).

Ahora, Calamaro se zambulle en clásicos del cancionero popular latino (tangos, zambas y boleros) y tres joyas propias que el fan impaciente ya pudo haberse bajado de las canciones que Andrés colgó virtualmente. Estos son: la conmovedora "Estadio Azteca" (un blog de recuerdos donde musicalmente pone a jugar a Los Rodríguez con Pugliese), "La Libertad" (epifanía de su obsesión con los temas carcelarios) y "Las oportunidades" (frase: "la culpa es un invento muy poco generoso"). El tema central, que además cierra el disco, clásico de la salsa escrito por Rubén Blades y popularizada por Héctor Lavoe, lo encuentra cantando "Si no me quieren en vida/ cuando me muera no me lloren".

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