Entrevistas
Encuentro
con Andrés Calamaro
23-11-2002
El
viernes noche llegamos a Madrid, nuestro objetivo era ver un concierto
de Extremoduro y pasárnoslo de puta madre con los amigos
en una especie de Kedada, aunque bueno ya nos habíamos
visto varias veces así que fue mucho más que eso.
El caso que con ayuda de una muy buena amiga (sin ti no hubiéramos
hecho nada Jonnhy Thunders :*) se planteaba algo que hacer para
el viernes noche alternativo a salir de bares: hacerle una visita
a Andrés Calamaro, lo llamamos una vez al móvil
y nos atendió muy amablemente, pero nos dijo que lo llamásemos
luego porque tenía que hacer unas llamadas, como nos cerraban
el metro fuimos a echar un vistazo por al zona donde se suponía
que estaba y en OTRA llamada dijo que no podía esa noche
y me dijo que quedásemos para el Sabado, que le llamara.
Ni
que decir tiene que ya pensábamos que no le apetecía
quedar o que andaba ocupado y nos fuimos algo tristes. Pero el
sábado a las 6 y media de la tarde, tomando algo en una
cafeteria recibimos una llamada, cual sería la sorpresa
que el remitente era el mismo Andrés
-“Che,
donde estás, sigues en Madrid?”
-Sí,
sí aun seguimos
-”Perfecto,
podés quedar ahora?
-“sí
, sí, vamos para allá, pero ya no andas ocupado
no?”
-“No,
no, hoy estoy solo para vos”
Tras
esta orgásmica llamada nos fuimos zumbando para donde estaba
Andrés y no tardamos ni media hora cuando llegamos allá,
en principio subimos Alcabrone y Crímenes porque nos olíamos
que no habría demasiado espacio como comprobaríamos
un poco después, nos lo olíamos bien...
Así
que llegamos a las instalaciones y los dos citados subimos al
estudio, que ya nos habían dicho previamente cual era.
Después de subir unas interminables escaleras llegamos
a la sala que nos habían indicado. Estaba abierta, en la
puerta había un cartel de NO TOCAR, PELIGRO DE MUERTE y
en un lado dos hojas manuscritas…la letra de una de ellas
era de Andrés Calamaro, sin duda. El lugar estaba vacío,
pero al mirar hacia el final del pasillo vemos tres hombres hablando…el
que está de espaldas tiene el pelo rizado, acento argentino,
la camiseta negra que luce en la sesión de fotos del salmón,
un tatuaje de un pulpo que asoma por la manga de su camiseta y
se mueve de forma extraña mientras habla con los nenes…
Uno de los chicos que hablaban con él le preguntan “¿cuando
acabas un disco … nunca te ha dado la sensación de
que algo no te gusta?” a lo cual respondió Andrés
“los discos no se acaban…los discos se abandonan!!”
gesticulando con las manos ante la mirada de los chicos (que seguramente
sería un grupo no profesional), cabe resaltar que el local
tenia mas compartimentos y locales de ensayo que el de Andrés,
así que no lo acompañaba solo su propia soledad
"Un
disco no se termina, un disco se abandona"
Después
de unos minutos de espera acaba la conversación y Andrés
vuelve al estudio. Le asaltamos en medio del camino y nos presentamos…
nos invita a pasar al estudio, que más que eso nos damos
cuenta que es un local de ensayo. Al entrar vemos una mesa de
mezclas y diversos aparatos a lo que crímenes comenta “coño,
el mítico Deep Camboya” , “sí, sí”
responde Andrés que se sienta y nos dice q nos sentemos
en dos sillas que habían en un lado.
Andrés
se sienta en un silloncito individual marrón tirando a
rojo que había en un suelo, estaba todo bastante desorganizado,
nos llama la atención un capote de torero que había
extendido sobre unos atriles, un teclado Yamaha, la mítica
guitarra Telecaster con el toro dibujado, un bajo con una pegatina
aludiendo al Papa, cables y cds por los suelos con nombres extraños
e ilegibles, al fondo una batería y nuestra mirada se centra
directamente en un par de aparatos que Andrés tenía
sobre una especie de mesita bastante baja, un sampler y un cacharro
con luces y un plato. Comienza el show...
Andrés
se lleva como diez minutos dándole efectos a sonidos extraños
que había metido en ese aparato, dándole a los botones
y moviendo el plato como loco, nosotros en ese tiempo estuvimos
escuchando lo que hacía pero a la vez nos fijábamos
en su aspecto. Sí, en verdad estaba delgado pero no tenía
mal estado ni muchísimo menos, ni de salud física
ni de salud mental, es más, le vimos mucho más dinámico
que nunca y poco a poco tomamos conciencia que estábamos
delante del hombre que tantas veces nos había estremecido
con sus canciones, estaba allí tocando no sabíamos
qué coño era pero estaba en movimiento, como define
a los poetas de la zurda, pensamiento en movimiento, nosotros
seguíamos callados...
Cuando
termina de tocar, nos mira y sonríe como esperando aprobación,
se la damos y comienza lo que sería un monólogo
de casi dos horas con el maestro, conviene decir que Andrés
habla mucho, muchísimo, pero al contrario de lo que piensan
otros, no es que no deje hablar, es que es difícil interrumpirle
porque todo lo que dice parece interesante y cuando te quedas
en la cabeza con algo para preguntarle cambia radicalmente de
tema y lo otro ya no viene al caso.
“Los
DJS son geniales, viste? La música electrónica es
siempre la misma, no hay mejores músicos que otros porque
todo se hace por ordenador pero, sin embargo, se diferencian entre
ellos por el manejo de los platos, me gusta como se mueven, yo
puedo enseñarle a un dj 500 canciones que él puede
sacar como 5000 de esas 500, hoy vi este aparatito y me enamoré,
había otros pero este es genial tiene luces!!!” (se
rie) Así nos empezaba hablando de música “Bob
Marley es la leche cantando y sus letras también, se fijaron
que Jaime Urrutia por ejemplo siempre toca en la misma octava?,
el secreto para hacer buenas canciones está en los intervalos,
la distancia entre las notas...”
“Recien
estuve con Jerry Gonzalez, que es mi mejor amigo, tocando y con
el Niño Josele, que también me trajo a Diego el
Cigala que me parece el mejor cantante del mundo...Che me di cuenta
que los gitanos no saben nada de acordes, solo saben solfeo, tocan
solo las notas sueltas...se dieron cuenta?” Seguíamos
asintiendo y muy interesados en todo lo que nos contaba
Nos
empezó a hablar de política “El otro día
estaba con Fermin Muguruza, que por cierto me invitó hoy
al concierto de Manu Chao en la sala caracol, creo que voy a ir
...(hace gesto raro) bue y le pregunté si en España
había suficiente libertad para hablar de política,
yo creo que al hablar de regiones que quieren la autonomía
total solo se puede hablar de Galicia , Cataluña y el Pais
Vasco, no? Los demás pasan más de eso...”(Se
le veía muy interesado en esos temas)
Empieza
a hablar de Sevilla no sé como (creo que no sabía
que crímenes era de allí) “Cuando fuimos a
Andalucia, a Sevilla, más concretamente a Dos Hermanas
ibamos mi guitarrista y yo aplaudiendo a la ciudad, que linda!
Uno de los lugares donde me gustaría vivir, aunque mis
músicos prefieran el norte....”
-Aquí
crímenes habla por primera vez en media hora “ah
pues yo soy de Sevilla y sí que es linda aunque haya gente
que diga que le gusta más Madrid por ejemplo”
-“Sí,
pero en Madrid son ...muy suyos, no sé. Sevilla... precisamente
tengo canciones hablando de ella, conocimos las 3000 viviendas
(un barrio conflictivo de Sevilla) y a muchos gitanos que tocaban
maravillas, tengo un tema que se llama “PARA TOREROS”
que dice algo así como “ese chico quería ser
torero como buen andaluz...”
Andrés
estaba muy simpático y repetía de vez en cuando
“No me juzguen tan severamente” como decia brian Wilson
a la vez que se reia, jugueteaba con un CD virgen sin abrir mientras
seguía contando cosas desde su sofá.
Hace tiempo que me dijeron en una sala que me quería conocer
el batería de los Mojinos, ...jajaja que se llama EL PUTO!!!
Le dije que sin problemas y el tipo vino hacía mí
y me cogió del cuello (En ese momento Calamaro coge del
cuello a alcabrone, en uno de los momentos más míticos
de su vida) se tiró encima mía y luego dos tipos
también se tiran encima mía....que loco, che, la
confianza....”
Ahora
empieza a hablar del sistema de la televisión y las discográficas
y algo de sus fans: “Operación triunfo...yo no opino
sobre eso, pero da trabajo a músicos, aunque no componen
nada los chicos, solo cantan, aunque la TV nunca hizo nada por
el rock. El otro día prendí la tele y vi un programa
donde un niño estaba con ese chico simpático que
cae bien a la gente y parece maricón...el Bustamante...
bueno y cuando vi al otro.....a Disdal...o algo así pensaba
que era cubano por la pinta que tenía pero me equivoqué”
(Seguimos descojonándonos), "Viendo Operación
Triunfo y ese tipo de programas cada vez respeto más el
trabajo por ejemplo de Alejandro Sanz, que compone sus propias
canciones"
“
me enfade un poco con Dro porque quería que sacase un disco
sencillo, como me pueden pedir eso?¿ Yo no creí
que una discográfica estuviera un centímetro por
encima mía, si yo quiero los cds serán cuadrados!!!”
"Si
yo quiero, los cds serán cuadrados"
“y
los pibes que vienen... hay algunos que me dicen que no les gusta
el salmón y que vuelva a hacer discos de 12 canciones,
yo les digo que me digan 3 temas nuevos del salmón ...
hay chicos que no me dicen ni el single... también me ofrecieron
sacar disco normal y que la gente eligiera canciones y se las
mandaran a casa y me dijeron en Dro que todos iban a elegir el
mismo tema ...Y UNA PIJA!!! La gente qué de verdad escucho
mis discos...por ejemplo el Honestidad Brutal... eligió
cada uno su tema favorito, Paloma, el día de la mujer mundial,
socio de la soledad, negrita.....todos eligen uno distinto y la
gente que me debería apoyar me dice que a todos le gusta
el mismo tema...”
Aquí
le dimos toda la razón, hablamos sobre las revistas de
música y nos contó que no puede terminar de leer
las entrevistas porque le da vergüenza que se hable de todo
menos de música, “Una vez estuve contando las palabras
que había desde que empezaban las entrevistas hasta que
hablaban de música y lo dejé de la vergüenza
que me dio, che” alabó solo a algunas revistas inglesas
y crítico a los críticos que opinaron del salmón
sin haberlo escuchado siquiera entero o de tirada.
“Chicos, vieron el disco de Sabina? La portada? Se dieron
cuenta? Él y Enrique (Bunbury) salen de boxeadores...”
Antes que dijera nada le contestamos “Sí, como en
tu single de Lou Bizarro, hay gente dice que Sabina copió
a Bunbury y nosotros les decimos que Bunbury te copió primero
a ti pero nos suelen mandar a la mierda”
Calamaro
asiente “me gusta que sabina y enrique me copien, en serio,
me halaga” empieza a liarse un petardito con una maestría
que asombraba incluso a ojos inexpertos en drogas, por cierto,
también habló de drogas xD
Entonces
le dijimos que si podían subir unos amigos que nos estaban
esperando para el concierto de Extremoduro pero como no había
sitio solo subió Broken, que se sentó en el suelo
con nosotros, cabe resaltar que nos dijo que solo subiera uno
porque físicamente no había más espacio para
más.
Aquí
empieza a poner sonidos de diálogos de Apocalipsis now
que tenía en un CD preparados para darle efectos con el
aparatito de DJ y nos empieza a poner un cd con los inéditos
de deepcamboya en buenísima calidad, se sabe todos los
títulos e incluso se atreve a decir “Jaja como Jaime”
en clara alusión a que cantaba en varios temas como Jaime
Urrutia .Crímenes canturrea un poco cuando los pone y dice
a la vez que él los títulos de los temas, suena
el perro, las oportunidades, algún instrumental, Brian
Bachicha (sonrió cuando sonó este tema) la carretera....
“Este es el tema que más me gusta de los que pusieron
en internet, me apasiona la carretera”
-“Junto
con Palabras y la Libertad mis preferidos, Andrés, aunque
la libertad no estaba entera” dice crímenes “Pará
que te la busco” y comienza a rebuscar en cds y más
cds
Entonces
pone el tema que nos hace estremecer, creo que no dijo el título
aunque nosotros lo bautizamos como “Mi Infierno” esa
parte es la frase que más le gustaba según nos dijo
pero el tema entero es precioso, divertido y lo mejor, lo comentaba,
se reía con las frases y canturreaba. Ahí empezamos
a darnos cuenta de lo afortunados que erramos en ese momento por
poder escuchar esos temas, luego nos puso Primeras ediciones,
canción que habla de las ediciones de canciones sangrientas
y hacen símiles con el toreo, para pasar finalmente a escuchar
Mi Cobain...”Andrés, esta se llamaba Superpibe no?”
le decimos porque habíamos leído la letra en internet
–“No, no , mejor la llamamos SUPERJOINT o......MI
COBAIN! ESO, me gusta más mi Cobain que les parece?”
Se ríe
"Me
gusta que Sabina y Enrique me copien, en serio me halaga"
Nos
dio una pila de cds para meterlos en sus sobres y sacó
un cubo con “la cosecha del año” riéndose,
luego se puso algo más serio, parecía con prisas
y nos grabó los ruiditos que hizo con los cds de Apocalipsis
now, la carretera cortada casi al final , dos cachitos de canciones
y el tema entero, nos dio el cd y lo tituló MI COBAIN,
2001, BA-M (Buenos Aires-Madrid)
Andrés
nos dijo que la sesión había terminado porque parecía
con algo de prisa (habría quedado con alguien) pero aun
nos quedó tiempo de hacernos unas foto con él a
la que accedió amable aunque cuando salió el último
flash voló para dentro de nuevo casi sin despedirse pero
muy cortesmente nos hizo un gesto con la mano.
Ahí
nosotros salimos hacía Leganés a las nueve y media,
para ver a Extremo (por cierto se lo dijimos y se asombró,
parece que a el también le gusta) salimos y nos llevamos
toda la tarde cantando “en el cielo está miguel abueloooooooo...”
incluso en el concierto de Extremoduro que, por cierto, fue la
leche xDD y al que llegamos tres cuartos de hora tarde.....pero
¿qué coño importa eso? Estuvimos dos horas
con Andrés Calamaro en, sin duda, uno de los días
mas inolvidables de nuestras putas vidas, Gracias Andrés
por permitirnos pasar contigo unas horas de tu tiempo y regalarnos
ese cds que a buen seguro pronto tendrán todos en casa.
La Honestidad no es una virtud , es una obligación. Y bien
que nos lo demostraste.
LO
SIENTO SI POR VIVIR LASTIMO ALGÚN SENTIMIENTO...
Entrevista
en Página 12
Canciones de
buena madera, en la voz de un cantante llamado Andrés El
nuevo disco de Calamaro apela a nueve canciones ajenas y tres
propias para dibujar un mapa exquisito, con modos del flamenco.
El cantante incluye una gran canción de Andrés,
Estadio Azteca.
Por Eduardo Fabregat
Los que prefieren organizar la historia de la música de
acuerdo con pautas rígidas lo presentarán así:
El cantante es el regreso de Andrés Calamaro a los modos
“usuales”, grabado y producido en un estudio más
o menos hi tech, y también sometiéndose al proceso
conocido de anuncio de prensa-lanzamiento oficial-venta masiva
en cadenas de disquerías y afines. Un esquema del que Calamaro
había hecho uso por última vez en 1999 con Honestidad
brutal, antes de lanzarse a la aventura low fi del registro inmediato,
la edición del quíntuple El salmón y el uso
de Internet como herramienta propia de difusión. Todo eso
es al cabo cierto, pero no define por sí al nuevo disco
del solista argentino, doce canciones en plan delicado, ejecutadas
con instrumentos nobles como la guitarra acústica, el piano,
el cajón, el violín. Tal como advierte el arte general
del disco, todo en El cantante tiene el encanto de la buena madera.
El título anticipa y acompaña el contenido: Calamaro
apeló a nueve canciones ajenas y tres propias, lo que define
las cosas como un proyecto de intérprete. Y Andrés,
esto se sabía de antes, interpreta bien. Por eso se vuelve
inútil el posible debate sobre la elección de las
canciones, porque al cabo es la comodidad y disfrute del intérprete
al cantarlas lo que inclina la balanza. Por eso no extraña
que el artista, un profundo conocedor de la música de varios
palos de este país, a la hora del tango haya elegido clásicos
bien clásicos como Malena, Sus ojos se cerraron o Volver.
Podría haber rastrillado en el repertorio hasta encontrar
una buena perla negra, pero para Calamaro, un tipo habituado a
coquetear, lidiar y convivir con la popularidad desde hace tiempo,
también hay desafío en revisitar terrenos muy populares.
Y, al cabo, ambas versiones tienen encanto: la imprescindible
melancolía de Volver, por ejemplo, encuentra una nueva
luminosidad en las percusiones de Piraña, el acordeón
de Javier Colina y las guitarras del Niño Josele –exquisito
flamenquero de Almería– y el mismo Calamaro. Nada
de tango for export para el abuelo de la nada.
Y así, paladeando las palabras, el cantante hace lo suyo.
Y se permite darle a El arriero otra visión desde el rock,
bien diferente de la inolvidable electrificación, Yupanqui
plus Hendrix, realizada por Divididos. Andrés cruza a Atahualpa
con el flamenco, una pieza deliciosa que sirve para condensar
con precisión todo el buen gusto que derrocha el productor
Javier Limón en su visión de las canciones. Pero,
además, el disco se interna en zonas con menos “consenso”
que Yupanqui: ahí está nada menos que Voy a perder
la cabeza por tu amor, canción escrita por Alejandro/Magdalena
en 1979 para Julio Iglesias. Y ahí está también
La distancia, de los hermanos Roberto y Erasmo Carlos, que sonó
más de una vez en Mau Mau y otros boliches yés de
aquellos ‘70. Pero en todos resuena el disfrute, disfrute
palpable como en ese cierre de El cantante, declaración
de principios con todo el sabor que puede tener una página
de Rubén Blades.
Claro que el disco incluye también material de Calamaro,
y allí descansa uno de los mejores momentos. Estadio Azteca
ya había sido revelada en la web, pero aquí se presenta
en una versión bella y emotiva, que llama al coro y recuerda
que el cantante es además compositor de peso, y su filo
no se deterioró ni un poquito –como podría
dictaminar ese mismo análisis del comienzo– en la
ya citada etapa low fi. La libertad pone a Andrés en colaboración
con un compañero de larga data, Gringui Herrera, y quizá
por eso allí resuena esa marca Calamaro que hace que sus
canciones sean siempre de la misma familia, pero nunca aparezcan
clonaciones. Finalmente, y bien infectada de flamenco, Las oportunidades
dispara que “Hay que caminar antes de empezar a correr”,
y que “la culpa es un invento muy poco generoso, y el tiempo
tremendo invento sabandija”. En estas canciones sin tiempo,
decididamente generosas, Andrés Calamaro pone con naturalidad
otro eslabón en su historial de artista que ama y respeta
la música, y por ello no puede menos que honrarla de un
modo u otro en todo lo que intenta. El cantante, entonces, tiene
canciones de buena madera. Y una voz que les hace justicia: como
bien dice el texto de Yupanqui incluido en el disco, tal vez alguno
se acuerde de que aquí cantó un argentino.
ANDRES
CALAMARO HABLA DE “EL CANTANTE”
El pez que canta
Lejos en Madrid (o en otro lugar de España), AC respondió
y dio sus razones para hacer un disco de versiones, después
de tantas nuevas canciones compuestas en los últimos cinco
años. Desde el próximo lunes, cuando aparezca el
disco, será tiempo de comprobar el resultado de este giro
inesperado.
Por
Javier Aguirre
“Creo que El Cantante es un género en sí mismo,
una clase de disco que, más tarde o más temprano,
todos los cantantes vamos a grabar.” Así explicó
Andrés Calamaro al No cómo fue que el esperado sucesor
de El Salmón es un disco de versiones, con únicamente
tres composiciones originales. Por si hace falta justificar lo
de “únicamente”, dígase que entre 2000
y 2004 el método de composición y grabación
de AC violentó los alcances de la palabra prolífico,
al menos en cuanto a escribir canciones. Y aunque sin ediciones
discográficas desde su álbum quíntuple –al
que había antecedido uno doble, el ya lejano Honestidad
brutal–, Calamaro se valió del MP3 y varios sitios
no oficiales (deepcamboya, camisetasparatodos, calamarometropoli)
para crear una línea directa de difusión, de su
portaestudio a tu PC. “Las composiciones y grabaciones anteriores
a este disco son infinitas –recuenta el cantante–,
muchas canciones y experimentos, que llegaron, a mi gusto, bastante
lejos (o alto). Textos importantes, progresos instrumentales y
generación espontánea. Los años dedicados
a la música no se pueden borrar. Y como me gusta el sonido
de todas las grabaciones, no le encuentro mucho sentido a grabar
de nuevo esas canciones, pero también me parecía
justo adaptar algunas a este sonido, el de esta grabación,
con músicos amigos y tan buenos. Así que elegí
lo que me parecía mejor.” La elección apuntó
a tres canciones inéditas, pero ya bastante conocidas entre
los gourmets del MP3: “Estadio Azteca” (ver tapa),
“Las oportunidades” y “La libertad”. En
cuanto a su pasión por las versiones, la estadística
recuerda que no es nueva: ya había más de veinte
en El Salmón, entre tango, folclore y clásicos rockeros.
Escribe Andrés, e-mail mediante: “Es sencillo elegir
entre tantas canciones buenas como hay en el repertorio argentino,
lo mismo que entre los boleros y otros géneros. No soy
académico, ni mucho menos, pero me gusta redescubrir canciones
al interpretarlas. Las versiones están llenas de música
y de pretextos para existir, son un repertorio, y un repertorio
necesita de un cantante. Además, me sentí compartiendo
los tracks con los gigantes que escribieron o interpretaron estas
canciones alguna vez, como Juanjo Domínguez, Goyeneche,
Gardel, Yupanqui o Héctor Lavoe. Me pareció importante...
y un buen disco. Es para ustedes. Mi abrazo a los argentinos,
con especial afecto a los que están privados de su libertad
y/o sufren”.
Tres
actos
Tres
encuentros, tres actos, ¿una misma obra? ¿Trágica
o cómica? Hace dos años tocó fondo: Soledad,
caos y drogas. Hace uno, recuperó a su chica. Ahora, regresa
a la luz con “El Cantante”, un puñado de canciones
de las de siempre. Rolling Stone lo acompañó desde
su viaje en el infierno.
“UNO. Hace de esto dos años: invierno de 2002. Un
local de ensayo en Madrid. Las persianas están bajadas
y las ventanas precintadas, así que da igual qué
hora sea. Sobre la moqueta, latas de Pepsi vacías, tobas
de porro, un teclado, un micro Shure 58 y un cuatro pistas. Centenares
de casetes desparramados por el suelo. Un pollo de plástico
colgando del techo (una bombilla lo proyecta en la pared). Una
bolsa de plástico del tamaño de un puño.
Y un hombre que ha decidido encerrarse a vivir aquí. Compone
canciones desenfrenadamente, y las graba. Si tiene sueño,
duerme. Y luego sigue. Prefiere cantidad a calidad. Andrés
Calamaro. Rock ‘n’ roll Van Gogh.
‘No dormir es libertad. He decidido no apagar los aparatos
del estudio. Se estropean. Como las personas. ¿Cómo
está uno cuando se levanta? Jodido. Después está
ese invento egipcio que es el tiempo, que es virtual y sirve para
contar lo que uno lleva vivido. O lo que a uno le queda. La cocaína
es otro remedio. La coca, ¿es la que uno toma o la que
queda? También queda la soledad, que sirve para dársela
a la música’.”
Así
comienza la nota firmada por el periodista Bruno Galindo (amigo
de este suplemento), publicada en el último número
de la revista Rolling Stone edición española bajo
el título “3 veces Calamaro”. Una de las fotos
que ilustra la nota, muestra a un Calamaro versión bigote
con un cartel en su mano. “Vuelvo en unos minutos”,
reza el mensaje que muestra para la cámara.
EXCLUSIVO
> ANDRES CALAMARO LE RESPONDE AL SI! SOBRE SU REGRESO
"No
hay que estar lejos para sentir nostalgia"
Desde
sus vacaciones en los Pirineos, vía mail, dio precisiones
sobre su nuevo disco "El cantante", su mirada de Kirchner
y su decisión de volver a tocar en vivo. ¡Salud!
Producción:
José Bellas. .
Lejos
pero cerca, aislado en algún lugar de los Pirineos pero
conectado vía internet a las preguntas del Sí! y
también a la realidad Argentina (de Kirchner al éxito
del rock local), Calamaro dice "Volver". El dueño
del silencio más ruidoso de nuestro rock vuelve tras esa
revolución productiva que empezó con el milenio
(recordar el quíntuple "El Salmón", del
2000, y todo el material que subió en MP3 a la web) y que
es inversamente proporcional a su desaparición de los escenarios
allá por el 99, un par de meses después de telonear
a Bob Dylan en una gira española. Con ustedes, el cantante.
—La
terminación sonora de este disco es muy distinta a la de
"El Salmón" o a lo que subiste a la red últimamente,
más prolijo. ¿Que te impulsó a tomar esa
decisión?
—Esta
vez trabajamos, juntos, con Javier Limón (NdeR: productor
top de flamenco: Paco de Lucía, Morente) y Niño
Josele (guitarra flamenca). El impulso, como siempre, es hacer
el disco lo mejor posible y un poco de historia.
—Volver
a sacar un disco por las vías usuales ¿es decisión,
capitulación o qué?
—Estoy
muy contento de trabajar de vuelta con discos. Igual no creo que
me embarque en el trabajo standard de un disco: lanzamiento, ensayos
y promo. Tampoco me hace muy feliz volver a leer comentarios de
mi trabajo y, mucho menos, de mi persona.
—Alguna
vez me dijiste que cuando hacías "El Salmón"
tenías dos modelos: Orson Welles (que quería destruir
la industria) y el Capitán Ajab (Moby Dick) ¿Qué
hay detrás de este?
—Las
grabaciones en vivo de Roberto Goyeneche y Juanjo Domínguez,
los discos de los 90 de Chavela Vargas, Los Panchos...Las canciones
en sí mismas y sus autores. Todo un "viaje" relativamente
"beatle", dejando que los músicos impriman su
propia VERDAD: arte y sentimiento.
—A
tantos kilómetros de Buenos Aires supongo que algo se te
debe remover por dentro cuando cantás "La distancia"
(Roberto Carlos) y "Volver" (Gardel-Lepera)...
—Las
melodías de Roberto Carlos las recuerdo a la vez que las
de Vox Dei, Beatles o Creedence. "Volver" es la canción
evocativa por excelencia. Creo que cualquiera evoca por igual
y con la misma fuerza, no creo que haya que estar lejos de casa
para sentir la nostalgia heroica que imprime esta canción
inmortal en sus versos y armonías. De todas maneras, cuando
una canción es tan profunda, nos transmite una emoción
que trasciende las palabras. Son versos que redescubrimos cada
vez con más sentido.
—¿Cómo
fue que te fuiste acercando al flamenco?
—Es
una cuestión de amistad, de humildad y de respeto, también
son las casualidades y la fuerza del destino. Pero por encima
de todo, como el jazz y el tango, es un lenguaje musical complejo
y hondo. Son compases que están dentro del swing natural
del Río de la Plata, en una curiosa y vital coincidencia.
—¿Estabas
enterado que Vicentico está teniendo un hit con "Algo
contigo"?
—Es
un tema que desde la época de Los Abuelos estuvo en mi
top ten personal. Incluso una tarde en La Rural le agradecí
a Chico Novarro por tan tremendo bolero. Espero que Vicentico
no se moleste: grabarla fue un accidente. Cuando la empezamos
a grabar habíamos olvidado que estaba en su disco. Uh.
—Alguna
vez te referiste con sorna al 20 de diciembre. Hablabas de los
vecinos de "Cabildo y cacerolazo". ¿Que opinión
te merece esta "primavera" de Kirchner?
—Creo
que Kirchner está haciendo más de lo que pudo haber
prometido. Le deseo mucha suerte. Y que no vuelva a aparecer entre
los personajes del año de Gente.
—¿Seguís
en guerra contra los horarios esclavos?
—Es
una canción de El Salmón y ya. Nunca sufrí
la esclavitud de los horarios aunque es una letra que cualquier
varón puede entenderla. El Cantante lo grabamos de mañana,
pero no me sentí esclavo de las mañanas ni del mate,
sino todo lo contrario. Fue una liberación.
—¿Estás
siguiendo lo que pasa con el rock argentino, el éxito interno
que está teniendo? ¿No extrañás estar
peleando un lugar ahí?
—¡¡Si
fuera por mí sería mucho menos famoso!! Prefiero
hacer como el avestruz o las ostras, que tienen perlas adentro.
Igual me alegro mucho de saber que le va bien a La Renga, Las
Pelotas, Babasónicos y Los Piojos. Comparto, y de verdad,
los éxitos de los colegas.
—En
este disco se mezclan temas propios con clásicos del tango,
el folclore y el bolero. ¿Te ves igualado con ese cancionero?
¿Hubiera funcionado un Calamaro-Lepera?
—Yo
no me veo igualado con los clásicos, para nada. Creo que
sí funcionó cuando escribimos con Mariano Mores,
fue todo tan importante y tan... todo.
—En
uno de tus temas propios, "La Libertad", citás
a Pappo preguntándote donde está. ¿La respuesta?
—¿En
los pulmones?
—La
letra de otro tema ("El Cantante") repetís que
la gente paga la entrada por verlo. ¿Alguna vez se volverá
a abrir una boletería por vos?
—Sí.
Adelanto: Cómo es el disco "El cantante"
Después de años de renegar contra la industria discográfica
y sus circunstancias, Calamaro vuelve con un disco curioso. El
hombre que con la llegada del nuevo milenio compuso (y se jactó
de ello) un personaje que registraba una canción diaria,
lejos de las convenciones del "estudio de grabación"
y los horarios, vuelve con 12 temas de los cuáles solamente
3 le pertenecen. El pulido final y su construcción (músicos
de flamenco y salsa) remiten a un nuevo y acabado sonido de sesiones
hi-fi a la Steely Dan que salpicó su clásico "Alta
Suciedad" (97).
Ahora,
Calamaro se zambulle en clásicos del cancionero popular
latino (tangos, zambas y boleros) y tres joyas propias que el
fan impaciente ya pudo haberse bajado de las canciones que Andrés
colgó virtualmente. Estos son: la conmovedora "Estadio
Azteca" (un blog de recuerdos donde musicalmente pone a jugar
a Los Rodríguez con Pugliese), "La Libertad"
(epifanía de su obsesión con los temas carcelarios)
y "Las oportunidades" (frase: "la culpa es un invento
muy poco generoso"). El tema central, que además cierra
el disco, clásico de la salsa escrito por Rubén
Blades y popularizada por Héctor Lavoe, lo encuentra cantando
"Si no me quieren en vida/ cuando me muera no me lloren".
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