Andrés Calamaro

Entrevistas


LOS RODRÍGUEZ: Latinos por definición.

Hace unos cuantos meses recibimos un e-mail de Andrés Calamaro. Le había gustado La Factoría del Ritmo y QUERÍA que sacásemos algo de Los Rodríguez en el siguiente número. Tras conseguir que las pupilas volvieran a su tamaño normal, nos pusimos en contacto con él para tratar de hacer una entrevista. El tiempo fue pasando pero finalmente no fue posible.

En fin, a grandes males..... así que decidimos hacer la entrevista por correo electrónico, ante lo cual el bueno de Andrés además estaba encantado. Aquí va el resultado.

Preparados.. listos. ¡ya!

Sois músicos que antes de formar los Rodríguez ya habíais estado en muchos proyectos, el mas conocido aquí en España sería Tequila, ¿podéis hablarnos sobre estos grupos o proyectos musicales en que participasteis antes, y cómo confluísteis para formar Los Rodríguez ?.

En el 78 debuté grabando con el grupo de funkCandombe&Roll RAICES ...hasta el 81 toqué en cualquier proyecto a la vista, en el 81 forme LOS ABUELOS DE LA NADA, bajo la dirección poética, ideológica y amoral de MIGUEL ABUELO. Grabamos cuatro discos incluyendo uno en directo. Entre 1984 y 1989 grabé cuatro discos sólo, y de ahí en mas: dos recopilaciones de GRABACIONES ENCONTRADAS, un Ep en vivo (grabado en 88), y estuve complicado en la producción de una docena de álbumes, incluyendo discos con LOS FABULOSOS CADILLAC, LOS VISITANTES, etc ... y grabé y toque en diferentes formatos con: LUCA PRODAM, CHARLY GARCIA, MALDITA VECINDAD, LFC, SPINETTA,etc etc .... hasta llegar a España en el 90 ........ los otros Rodríguez: GERMÁN y DANIEL, ya tocaron juntos una década atrás, y además Zamora tuvo experiencias Dalinianas con PEYOTE hace quince años .... Ariel grabo dos discos en solitario y produjo otro par .... y Julián giró tocando alternativamente guitarra y batería con grupos de rock en España ....

Tenemos entendido que antes de ser conocidos en España ya teníais bastante fuerza en Argentina. ¿Dónde tenéis mas apoyo por parte del público, aquí o en Suramerica?

En realidad RODRÍGUEZ siempre tuvimos una carrera perfectamente paralela, aunque estamos mas presentes (físicamente) en ESPAÑA que en Argentina.... personalmente es otra cosa... en España gozo del desconocimiento de mi pasado y de la magia del encuentro permanente, mientras que en Argentina, donde en general el pulso del rock es mas monumental y visible, el fuego me acompaña .... por lo general bastante.

¿Cómo os va en los Estados Unidos?

No simpatizamos con Estados Unidos, si bien sí con su música buena ! Para interesarnos en Estados Unidos tendríamos que percibir un ambiente mucho más positivo con nuestros discos .... tal vez en el futuro haya que encontrar maneras más artesanales de aterrizar en el universo yanqui...

Algo que siempre nos ha intrigado es el escaso éxito que tienen los grupos Suramericanos en España. Grupos fantásticos como Tijuana No, Todos tus Muertos y Los Fabulosos Cadillac (aunque estos han tenido algo de más éxito), y que a pesar de haber contado con cierto apoyo por parte de las discográficas no acaban de cuajar. ¿A qué creéis que es debido? ¿Por qué los jóvenes de aquí prefieren a Oasis que a Maldita Vecindad, por ejemplo?

Lo que me sorprende es el escaso éxito que tiene el rock 'n' roll como cosa real, la escasa importancia que se le da en general y lo fragmentado que está el publico en total .... la gente está en cualquiera: entre el fundamentalismo alternative-mainstream, el heavy, el fútbol, el flamenco, lo cubano, la radio y la madre que los parió!. "La culpa no la tiene el chancho (cerdo), si no el que le da de comer !" (ignorancia popular). A mi personalmente, prácticamente me interesa el rock hecho en Buenos Aires desde 1967,descartando algunos periodos casi enteros ... profundamente, solamente eso...lamentablemente, en España, no existe ni siquiera el conocimiento de la envergadura, la discografía, el talante poético y ácido, la corrosión y la pericia musical de los músicos y grupos de rock de Argentina, salvando un 2 % !!!

Andrés, trabajas en un proyecto en solitario bastante serio, ¿cómo haces para compaginarlo con las labores del grupo? ¿tiene el resto otros proyectos paralelos a la banda?

Sí, estuve trabajando en canciones hasta que empezamos a ensayar y tocar. Es la perfecta excusa para el bache creativo (occidental) permanente !!!!. Supongo que, temporada mediante, voy a seguir jugando y trabajando con música nueva, encontraré una fecha para grabar, y adelante .... (es la única manera de compaginar que se me ocurre)

Solemos entrevistar a grupos que están comenzando, a los que les parece un sueño irrealizable poder vivir de la musica. ¿Os sentís privilegiados por poder vivir del rock?

El rock esta hecho de "nosotros", no somos nosotros los que estamos hechos del rock ... creo que (hablando por todos) nos sentimos privilegiados, pero obligados e ilusionados de vivir y tener que vivir del rock ......

¿Qué opináis de la industria discográfica?

El problema no es la industria discográfica (que siempre fue bastante mixta) únicamente, es la macro-industria construida alrededor de todo lo que la música (por citar a la música solamente), puede generar, todo el enjambre de derechos, royalties, porcentajes, campañas, imbéciles, opinión, público gorrino, etc.... la única solución (como diría Dylan) es intentar sobrevivir, y nada más, para mantenerse amateur, y no depender demasiado de los engranajes ...."la entrada es gratis... la salida.... vemos".... (y muchas veces todo resulta desalentador).

Ahora hay un montón de nuevos grupos en España. ¿Os parecen interesantes movidas como la del Noise Pop (con los grupos cantando en inglés)? ¿Conocéis alguna banda interesante o que os haya llamado la atención?

Lo de cantar en ingles me perturba un poco, en parte porque lo creía superado hace treinta años, en parte porque creo que si el movimiento se estanca, se pudre, también porque me hace sospechar que se trata de copiar desvergonzadamente, o porque sospecho que nadie tiene nada que decir en castellano, o no se atreven, o no saben c¢mo decirlo ... porque sospecho que los verdaderos noise-artists son Javier Corcobado, Robe y, posiblemente Gabinete Caligari....

Con vosotros contactamos a través de Internet. ¿Qué os parece este nuevo medio de comunicación?

Supongo que la net es inevitable, que se va a instalar en casa como el teléfono o la nevera ..... hace 50 años los apartamentos, prácticamente, no tenían baño (para hacer caca y lavarse) ...aun quedan hogares sin internet .... además, ¿a quién le importa?

Una curiosidad: Un amigo nuestro, muy fan de Bob Dylan, nos comentó que encontraba cierto paralelismo entre tu estética y la de Dylan en su juventud. ¿Es algo casual?.

Para mi Dylan es un enorme del rock, actualmente sigue siendo el más cool, el más elegante y el que mejor canta .... como dice Sabina: aunque no entienda una letra, sé que la cosa va conmigo (!)... tengo amplia colección, y si pudiera lo copiaría en mas cosas!. Si escribiera 2000 canciones buenas esta semana, podría llegar a ser el Dylan argentino, o hispanoargentino (como les gusta decir aquí) !!!. También tengo nariz-dylan, lo cual dice mucho ....

¿Queréis añadir algo más: direcciones de contacto...?

.....No tenemos dirección de contacto fuera de la que aparece impresa en los CD, la de DRO en Madrid ....

(Grass cias)

Hasta luego.

Andrés Calamaro.

Entrevista realizada por Félix Vera y F-MHop.


 

EL SALMÓN SE HACE BALLENA

ANDRÉS CALAMARO PRÓXIMO A “CUARENTAUN” (LA FRONTERA EN LA QUE DICES ADIÓS A LOS TREINTA) NO HA ENCONTRADO MEJOR TERAPIA QUE LANZARSE A ESCRIBIR CANCIONES COMO UN POSESO. LEJOS DE GUARDARSE LAS MÁS Y PUBLICAR LAS MENOS (Y MEJORES), NOS SEPULTA CON UN LEGADO DE CIENTO TRES CANCIONES, EN LAS QUE HAY MUCHO DÓNDE ELEGIR Y MUCHO QUE SUPRIMIR. LA HISTORIA DE ESTE SALMÓN ES TAN SIMPLE COMO INSÓLITA. MONDO SONORO SE SENTÓ CON SU AUTOR PARA INTENTAR DESVELARLA.

“ME QUEDÉ SIN CHOCOLATE, SIN PROBLEMAS TRANSFORMADOS EN HUMOR” (“CHOCOLATE”)

El canuto se consume entre sus dedos sin que apenas le preste atención. Calamaro anda entregado con su historia y ni siquiera me ha dado tiempo a hacerle la primera pregunta cuando ya se ha lanzado a contestarlas todas, o ninguna. Como presumo que va para largo y veo que su porro sigue extinguiéndose inamovible, decido hacerme uno… Saco mi china la empiezo a quemar e interrumpo la inagotable verborrea del ex Rodríguez por primera vez. “Huele bien…” comenta, a la vez que, como sorprendido, repara en el porro que sostiene ya apagado en la mano. Una vez encendido los intercambiamos. A ese canuto, afortunadamente, le seguirán unos cuantos más.


“Y CUANDO EMPIEZO YA NO PUEDO PARAR, SOY UN MAL TIPO DESDE MI MÁS TIERNA EDAD (“CANALLA”)

Estoy en la suite de un lujoso hotel de la Ciudad Condal en la que Andrés Calamaro recibe a la prensa en un tour de force que lo dejará agotado. Soy el primero de la lista y, con el humo envolviéndonos, siento cierta complicidad que me acerca al entrañable loco que tengo sentado frente a mí en una silla que parece a punto de caer en cualquier momento. "El destino del salmón es confuso. Esa gesta heroica de ir contra la corriente en la que sólo sobreviven unos pocos"
Debe ser un reflejo de su vida. A Calamaro le gusta pasearse pasionalmente por el filo, logrando –eso sí- ese último equilibrio que le mantiene a nuestro lado. Pasivos testaferros de sus excesos. El último de ellos se llama “El Salmón” (Dro, 00), un quíntuple compacto que recoge ciento tres canciones escogidas de trescientas grabaciones perpetradas en un método entre frenético y suicida que el propio autor relata en los créditos. Un método que se ha lanzado a explicarme trazando una hipérbole verbal muy difícil de trasmitir. Tan difícil como digerir este salmón de golpe. ¿Es este trabajo un hito? Sin lugar a dudas. ¿Una genialidad? ¡Qué demonios! Sí. La cumbre de nuestro genio transoceánico más próximo. Un genio que gusta de sus excesos, que presume de sus vicios, que conoce el lado oculto de la vida y que, sin duda, busca reconocimiento. Pues démosle el gusto.


“TODOS TENEMOS NUESTRAS CICATRICES” (“SOMOS FEOS”)


Andrés es un punto y aparte. Creador de un estilo lírico: franco, directo, próximo y entrañable, ha experimentado por nosotros y nos implica en sus vivencias de corazones rotos, pasiones, adicciones, cinismos, orgullos y duelos. Ahora ha querido ir más allá. Colocándose en el límite creativo en busca de la confrontación interna, el punto de inflexión en el que el ser humano está cerca de quebrarse. De ese dolor, de esa tristeza, incluso de esa violencia, ha surgido este salmón. Una obra condenada a ser imperfecta y que tiene bastante de vanidosa, como el propio Andrés me señala, pero también una obra arriesgada y ajena al puto negocio. Ya sabemos que vale lo que medio gramo (la comparación no es mía, es del propio Calamaro), pero además de poder funcionar perfectamente como soporte para hacerse unos tiritos, el contenido es, quizás por sus aristas, de lo más honesto que un artista se haya atrevido a perpetrar jamás (hace añicos su anterior entrega “Honestidad Brutal”). Un universo, el Calamaresco, que se desliza por la puerta trasera del alma, por la puerta destinada a los auténticos arrabaleros. Un personaje de una clarividencia insólita respaldado por su gente, con la que le une una relación muy pasional.


“QUÉ TIENE DE MALO METERSE UNA RAYA DE COCA… ¡QUE ES POCA!” (“PROBLEMAS”)

Andrés continúa desgranando su monocorde monólogo largamente aprendido. Narra la historia de este trabajo entendido como los dedos de una mano. La historia del reto de escribir sin parar, ajeno al resto del mundo, buscando el límite… “Uno no sabe realmente lo que hay después del cansancio. Después de estar trabajando sin parar varios días y varias noches. Ese momento en el que uno supera cierta capacidad de resistencia. Ahí uno no sabe lo que se va a encontrar… la tristeza o inclusive la violencia”. Una violencia que se desató literalmente y acabó con Andrés recibiendo el año dos mil en el hospital. “El último día del año tuvo su desencadenante. Estábamos inmersos en ese proceso de grabación permanente y me metieron un palo en la cabeza, pero ¡literalmente! Fue un asunto alucinógeno con un sobrino y aunque nos queremos mucho y jamas nos peleamos fue ese momento de paranoia en el que parece que no puedes parar y ya se sabe, la juventud…”. Es durante esta primera fase de su búsqueda del grial compositivo, cuando se hace acompañar, en una “fraternal sociedad”, por Marcelo Scornik (alias El Cuino) con quien escribe más de treinta temas de los que doce acabarán en esta empresa monumental. “Muchas de las grabaciones más inspiradas son de ese periodo, realizadas durante jornadas de setenta y dos horas. Creo que es cuando hicimos las grabaciones más sofisticadas y muchas versiones de mis canciones favoritas, también canciones experimentales. Después logré volver a mi casa y a partir de un punto empece a escribir otras canciones con base de rock´n´roll, pero eso ya sería para marzo”.


“SIEMPRE SEGUÍ LA MISMA DIRECCIÓN, LA DIFÍCIL QUE SIGUE EL SALMÓN” (“EL SALMÓN”)

Siempre con la vista al frente. Aprovechando cada instante, cada frase, cada nota, dando forma a un enorme Tetris imposible de encajar. La perfección no existe y, aunque la habilidad de Andrés para hacer canciones populares es innata, esa propia huida hacia adelante ha dejado a sus espaldas un legado repleto de oportunidades perdidas a sabiendas. "Muchas de las grabaciones más inspiradas fueron de setenta y dos horas. Fueron las grabaciones más sofisticadas"
Canciones artesanas, grabadas en un cuatro pistas tan rudimentario como real y que las ha dotado de una vocación lo-fi que podría haberse ahorrado perfectamente, en arras de una comercialidad capaz de alcanzar cuando se le antoje… pero no se le antoja. “El destino del salmón es confuso. Esa gesta heroica de ir contra la corriente en la que solo sobreviven unos pocos. El salmón debe suponer que es el río el que está equivocado, es él el que va en dirección contraria. De esa misma forma nos enfrentamos a nuestras propias letras y buscamos salir hacia delante. Hasta el final en el que otra vez, con un repertorio nuevo, poder escribir nuevas canciones que es, en definitiva, lo que más me gusta. Creo que estamos cumpliendo con la responsabilidad del rock´n´roll que es no mentir. Para el salmón lo importante es la verdad”.


“EL MARTES ME TOMÉ UN AVIÓN, ROMPÍ MUCHOS ESPEJOS, PODRÍA VOLVER A SER EL QUE FUI, PERO QUEDA LEJOS” (“SÉPTIMO HIJO VARÓN”)

¿Valentía?, ¿inconsciencia?, ¿principios?. Muchos pensaran que Andrés puede permitirse el lujo de lanzar artefactos, tan poco habituales en el mercado discográfico, como este salmón, gracias a su status en Argentina con Los Abuelos De La Nada y en España con Los Rodríguez, pero se equivocan. Andrés busca la gloria. Sabe que la pulsión obsesiva en la que se ha embarcado puede estrellarlo pero también sabe, por tantos otros que quedaron atrás, que después de una hostia siempre llega la leyenda y Calamaro, guste o no guste, se está forjando una a marchas forzadas. “No tengo plata. No soy un músico rico. Solamente tengo canciones, pero el status se pierde muy rápido y en cualquier caso pensé que tenía que hacer una canción mejor cada día y no me planteé si eso podía ser un problema. Tan sólo quería tener un repertorio más importante y no me pareció suficientecon tener veinte, treinta, cuarenta canciones buenas. A mí no me sirve la música acumulada para nada. Esa carrera, ese trayecto del que me hablas, para mí no es ningún ahorro musical. Sé que hice canciones muy buenas, pero hay que mirar siempre hacia delante. No tengo en cuenta ese legado para nada. Es más, la veteranía no sirve para nada si no trabajas con gente con ideas. Ni siquiera las mismas, sino con ideas que no estén sujetas a una línea editorial o a una mecánica de trabajo”.


“ES COMO CANTAR Y COSERSE LA BOCA A LA VEZ” (“EL DÍA D”)

Sin aliento, sin tiempo para el descanso, sin pararse a medir las consecuencias, Andrés ya está embarcado un nuevo proceso de grabación delirante. Él, junto al mencionado Marcelo y otro colega, envuelto en cien mil batallas perdidas, que responde al nombre de Jorge Larrosa, conforman un equipo de malditos, enfrentados en largas jornadas de desvarío lírico. Para su autor “El Salmón” ha quedado atrás. Su objetivo, me comenta, es volver a publicar lo máximo y su inicial discurso cansino y desganado, se ha ido difuminando para dejar paso a un brillo orgulloso en sus ojos que estalla al ponerme tres temas resultantes de ese nuevo tour de force (dos de ellos se podrían codear perfectamente con los mejores temas del nuevo álbum). “Ahora no sé si tendré suficientes canciones para hacer diez discos pero lo que sí sé es que buscar un acorde para una melodía es una mariconada. ¡No sirve para nada! Pero realmente hay un espíritu preparado siempre para eso y en todo caso es a lo que nosotros llegamos. Primero con “El Salmón” y después... Habrá que ver que es después lo que se tercia… Nunca nos vamos a dejar aconsejar por el miedo, ni por el temor, las canciones ya deciden solas que hacer”. Lo que me temía. No era el humo de hachís lo que había afectado mis neuronas. Mi grabadora reproduce fielmente el carrusel explicativo de Andrés repleto de vaivenes surrealistas. "A través de la música los pensamientos de alguien no se pueden parar. La música hace que las emociones corran por cuenta de las armonías, no sólo por las letras"
Me he reclinado en el sofá de la suite, mientras sus temas nuevos suenan en un radiocassette portátil y él se transforma todo vitalidad, todo entusiasmo, a la hora de destacarme las frases de las que se siente más orgulloso. Por eso no puedo evitar pensar en lo distinta que era la imagen que tenía antes de Calamaro. Naturalmente, conocía su fama de paseante por el lado salvaje de la vida, pero no era consciente de lo realmente salvaje del trazado. Una frágil línea de la que él se ríe en un disco que dice más que cualquier entrevista. “Ay de mí, que no logro olvidar ni un segundo la pena que me atraviesa de pies a cabeza y mientras todos me van dejando solo, y no hay lugar en el mundo para un corazón que no puede olvidar. Terminé en la habitación más oscura de casa escribiendo canciones veinticuatro horas por día entiendo si nadie quiere venirse, para qué aburrirse con mi repertorio de melancolías. Espero que con el tiempo se borre todo, porque si sigo así mucho más me voy al otro barrio, probablemente sea un precio muy alto para un corazón perdido que ya está bastante sufrido y no quiere más”.
Hay quien escribe un diario, hay quien escribe sus memorias, hay quien escribe novelas. Andrés escribe canciones. En muchas se desnuda en su diaria vulgaridad, en otras reivindica… “También hay y parece broma un repertorio en otro idioma, canciones que no leemos y solamente tiramos. Hace mucho que aprendimos y nos acostumbramos a escuchar palabras que nunca entendemos tanto que no sabemos si entendemos ni siquiera las de este idioma”. Canciones en las que hay de todo como en botica. Bromas, versiones, experimentaciones, reiteraciones, grandezas, memeces… filtradas todas ellas sobre un fondo sonoro que va del rock al reggae, del tango al blues y las enormes figuras de Dylan, Waits, Richards y Reed sobrevolando por sus surcos. “A través de la música los pensamientos de alguien no se pueden parar. La música hace que las emociones corran por cuenta de las harmonías, no sólo por las letras. La harmonía es el componente bendito que hace que la música nunca nos pueda hacer mal”. De acuerdo, pero por mucho que no hagan daño, mejor no recomendar a nadie que se trague los cinco discos de un tirón. El atracón podría dejar peligrosas secuelas. Mejor tomárselo con calma y degustarlo poco a poco, no vaya a ser que se acabe odiando al autor de semejante animalada. Más que un salmón, una ballena.

Autor: Don Disturbios

 

 

ANDRES CALAMARO
EL OPIO DEL PUEBLO


Andrés Calamaro vuelve a estar en forma, tras el éxito rotundo de «Alta Suciedad» ahora ataca con un trabajo doble, «Honestidad Brutal», en el que desgrana un montón de canciones que recogen todas sus vicios y virtudes, gustos y pasiones... hasta hay un lugar para dedicarle una canción al monstruo del balompié: «Pelusa» Maradona. Por tanto, decidimos que nada mejor sobre lo que hablar con él que del mundo del fútbol.

Estamos en el principio de una minigira acústica que llevará a Calamaro por unos pocos teatros del estado español. Es la segunda actuación, en el pueblo bizkaino de Balmaseda. Andrés nos recibe al terminar el concierto en su camerino, aún sudoroso y mimando sus cuerdas vocales con infusiones. Se sorprende al descubrir que queremos hablar con él sobre fútbol, pues declara abiertamente que no es un gran aficionado a este deporte por mucho que se pueda pensar lo contrario. «Tengo amistad personal con varios futbolistas, sobre todo con Fernando Redondo, y puede que eso haya potenciado mi imagen como la de un apasionado al fútbol». De todos modos, Calamaro no rechaza el diálogo, puesto que dice estar perfectamente capacitado para mantener una conversación sobre ese deporte que tiene encandilada a la práctica totalidad de la población de España. No en vano es comprador asiduo del diario deportivo As. «Toda pasión que necesita alimentarse de un enorme colectivo me resulta sospechosa y debería hablarse muchísimo menos de fútbol y jugarlo más o acudir al estadio. Desde luego el fútbol es el opio del pueblo, y se habla muchísimo más de él que de política o música». Tras esta declaración de principios en la que se muestra hastiado de la monopolización futbolística comenzamos a indagar sobre los primeros contactos de Andrés con el mundo del deporte rey allí en su país natal. «Comencé a seguir el fútbol en Argentina a través del Independiente del barrio Avellaneda de Buenos Aires, allí el padre de un amigo nos llevaba a la cancha todos los domingos. Se trataba de un físico que acabó convirtiéndose en uno de los desaparecidos de la dictadura. Era una época gloriosa para el Independiente, que llegó a ganar cuatro Copas Libertadores, y su gran estrella era un número diez llamado Bochini, que sería fuente de inspiración incluso para Maradona». Hoy día, Calamaro afirma ser uno de los mejores hinchas con los que cuenta el Independiente, aunque allí no dejan de perdonarle que, en una ocasión, se vistiese una camiseta del Boca Juniors que el propio Maradona le regaló. Al llegar a España coincidió con la «quinta del Buitre», quedando encantado con el fútbol que practicaban. Eso le aproximó al Real Madrid, aunque también declara su simpatía por el Madrid de Jorge (así es como llama familiarmente a Valdano). Por aquel entonces conocería a Raül, Alkorta, etc. Andrés también declara su gran admiración futbolística por Redondo, aunque le pesa que sea un jugador infrautilizado y que solamente se aproveche una pequeña parte de sus recursos. «Una cosa que me gusta de la afición del Real Madrid es que, aunque el equipo gane 1-0, si no juega bien, no están contentos». De todos modos, volvemos a su admiración por otros jugadores argentinos que, en algún momento, han estado en España, como Simeone o Gustavo López.

Por otro lado, resulta inevitable hablar sobre el debate ideológico y la pasión que el fútbol desata en Argentina. Andrés elude esta cuestión y dice que eso es cosa de Brasil, allí es donde con más pasión, arte y belleza se ha vivido el fútbol. «En Argentina cuantos más conflictos sociales hubo, mayor peso tomó el fútbol, formando parte de una especie de sociedad secreta subversiva. Y ahí es donde la música se hermanó con el fútbol. Por eso llegaron los pelos largos a las canchas, por eso en las gradas argentinas son constantes las alusiones a los grupos musicales, a Bob Marley, a las hojas de marihuana…». Sobre Maradona reconoce que, como dice en la canción, «es una buena persona», además de muy inteligente. Se reconoce amigo suyo, pero sabe que no es una persona fácil. De hecho, El Pelusa es «mucho más que un rockero, que un cantante, charro, bailarín…». Después ambos hablamos un rato de la admiración incontestable sobre este genio del balón, recordando sus más gloriosas e irrepetibles jugadas. Para finalizar, volvemos a incidir en la parte negativa del fútbol, la que disgusta a Calamaro: el hecho de que esté recogiendo los más bajos instintos de nuestro mundo. Además, dentro del contexto de la sociedad actual, con el final de las ideologías y abierto el camino hacia el pensamiento único, en el que la distracción juega un papel fundamental, el fútbol se convierte en un elemento disuasorio para la gente. «En un opio del pueblo que tiene un montón de contraindicaciones y efectos secundarios. El opio es una paja intelectual que adormece el pensamiento, aunque siempre hay personas dentro y fuera de la cancha que intentan transmitir una imagen menos fascista del juego. Y si alguien lo elevó a categoría de arte, está claro que fue Diego». Concluyendo, apostilla que el rock’n’roll ha sido capaz de hacer mucho más por la sociedad que el fútbol. Y así fue como terminó nuestra charla con Andrés Calamaro, que, sobre las dos de la madrugada, acudiría a su hotel para descansar tras un intenso concierto. Pese a sus reticencias iniciales, habló de fútbol, lo que aquí resumimos y mucho más.
Autor: Fernando Santiago

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